
El queso frito es una de las tapas más populares de la cocina española y mediterránea, una receta sencilla que destaca por su contraste de texturas y sabores desde el primer bocado. Prepararlo en casa es fácil, rápido y no requiere técnicas complejas, lo que lo convierte en una opción perfecta para quienes buscan una tapa casera con resultado profesional.
Esta elaboración tiene un fuerte arraigo cultural en distintas regiones de España. En Canarias, el queso frito canario es imprescindible en guachinches y bares tradicionales, normalmente acompañado de mojo o mermeladas caseras. En zonas como Castilla-La Mancha o Albacete también es habitual encontrar versiones con queso manchego, mientras que en otros países europeos se ha popularizado como comida callejera, especialmente en mercados y ferias gastronómicas.
Estamos ante una receta de aperitivo o entrante caliente, ideal para un picoteo informal, una cena de fin de semana o como parte de una mesa de tapas. Se sirve siempre recién hecho, cuando el exterior está crujiente y el interior conserva su textura tierna y fundente. Por su sencillez, es una receta muy demandada en búsquedas como cómo hacerlo en casa o receta fácil.
El ingrediente principal es el queso fresco con sal, un producto con alto valor gastronómico y nutricional. Aporta proteínas de calidad, calcio y un sabor suave que combina a la perfección con contrastes dulces como la mermelada de tomate, de higos o de frutos rojos. Elegir un queso adecuado y controlar bien la fritura es clave para conseguir un resultado ligero y equilibrado, evitando que absorba demasiado aceite.
Ingredientes para 4 personas
- 230g de queso fresco con sal (1 unidad)
- 50g de harina de trigo de todo uso (½ taza)
- Aceite para freír (cantidad al gusto)
- Mermelada de tomate casera
Cómo hacer queso frito paso a paso
- Retira el queso del envase y colócalo sobre un colador durante al menos 20 minutos. Este paso es fundamental para eliminar el exceso de suero y evitar salpicaduras durante la fritura.
- Corta el queso en cubos o rectángulos de tamaño similar, pensados para un solo bocado. Mantener un tamaño uniforme ayuda a que se frían de manera homogénea.
- Pasa cada trozo de queso por la harina de trigo, cubriéndolo ligeramente por todos los lados. Sacude el exceso para que la capa sea fina y crujiente, no pesada.
- Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio, aproximadamente a 170-175 °C, 338-347 °F. El aceite debe estar caliente antes de introducir el queso para sellarlo rápidamente.
- Introduce los trozos en el aceite caliente y fríelos durante unos segundos por cada lado, girándolos con cuidado hasta que estén dorados de forma uniforme.
- Retíralo y colócalo sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa y mantener la textura crujiente.
- Sirve el queso frito bien caliente acompañado de mermelada de tomate u otra confitura al gusto para potenciar el contraste dulce-salado.
Consejos para hacerlo perfecto
- Seca bien el queso antes de enharinarlo para evitar que se rompa al freír.
- No frías con el aceite frío, ya que el queso absorberá demasiada grasa.
- Utiliza una harina fina y en poca cantidad para conseguir una cobertura ligera.
- Si buscas un acabado más crujiente, puedes hacer un rebozado adicional con huevo y pan rallado, aunque ya no sería la versión más clásica.
- En freidora de aire, cocina el queso enharinado a 200 °C, 392 °F, durante 8 a 10 minutos, pincelándolo ligeramente con aceite y girándolo a mitad de tiempo.
Cómo servir y disfrutar el queso frito
- Presentación: Sírvelo recién hecho en una fuente o tabla, colocando la mermelada en un cuenco aparte para que cada comensal pueda dosificarla a su gusto.
- Guarnición: Acompaña con una ensalada verde sencilla, brotes frescos o unas hojas de rúcula para equilibrar el plato.
- Acompañamiento: Pan artesanal, picos o colines son ideales para completar la experiencia sin restar protagonismo al queso.
- Maridaje: Vino blanco afrutado, vino dulce tipo Pedro Ximénez o incluso una cerveza suave realzan el contraste de sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Qué tipo de queso es mejor para freír?
El queso fresco con sal es el más adecuado por su textura y ligereza, aunque también pueden usarse quesos semicurados si se rebozan correctamente. - ¿Se puede hacer en freidora de aire?
Sí, es una opción más ligera. Basta con enharinar el queso, pincelarlo con aceite y cocinarlo a alta temperatura durante pocos minutos. - ¿Es apto para embarazadas?
Sí, siempre que se utilice queso pasteurizado y se cocine completamente. - ¿Se puede congelar?
No es recomendable, ya que pierde textura y calidad al descongelarse.
Preparar queso frito con mermelada de tomate en casa es una forma sencilla de disfrutar de una tapa tradicional, rápida y con un sabor que nunca falla. Con pocos ingredientes y una técnica correcta, puedes lograr un aperitivo crujiente por fuera y tierno por dentro, perfecto para compartir y sorprender. Anímate a probarlo, adapta los acompañamientos a tu gusto y disfruta de una receta clásica que sigue conquistando mesas generación tras generación.
