
El falafel es una de las recetas más emblemáticas de Oriente Medio y, desde la primera frase, esta receta de falafel casero se convierte en la protagonista de cualquier cocina que busque sabor, tradición y un toque saludable. Su origen se remonta a las antiguas comunidades egipcias, donde se elaboraba con habas, aunque con el tiempo se popularizó en países como Líbano, Siria o Israel, adoptando los garbanzos como base principal. Hoy es un plato universal que forma parte de la cultura gastronómica callejera y de la cocina vegetariana moderna.
Este plato se considera una preparación versátil que puede servirse como plato principal, como parte de un mezze, en bocadillos tipo pita o como acompañamiento en menús saludables. Su textura crujiente por fuera y tierna por dentro lo convierte en una opción ideal para quienes buscan cómo preparar falafel en casa sin complicaciones y con resultados profesionales.
El ingrediente principal, el garbanzo, aporta un perfil nutricional muy completo: es rico en proteínas vegetales, fibra, minerales como el hierro y el magnesio, y vitaminas del grupo B. Además, su índice glucémico moderado y su capacidad saciante lo convierten en un alimento perfecto para recetas saludables de falafel fáciles y equilibradas. En la cocina, los garbanzos ofrecen una textura firme y un sabor neutro que permite integrar especias y hierbas aromáticas con gran armonía.
A lo largo de los años, el falafel ha acumulado curiosidades y técnicas que lo hacen aún más interesante. Por ejemplo, los expertos recomiendan usar garbanzos secos remojados y no cocidos para obtener una masa más firme y evitar que se deshaga al freír. También es habitual añadir bicarbonato para lograr una textura más ligera. Estos pequeños detalles, junto con el uso de especias tradicionales como el comino o el cilantro, aportan autenticidad y elevan la receta a un nivel superior.
Ingredientes para 4 personas
- 250 g de garbanzos secos (1 taza y 1/4)
- 80 g de cebolla (1/2 taza)
- 20 g de perejil fresco (1/2 taza)
- 20 g de cilantro fresco (1/2 taza)
- 2 dientes de ajo (2 cucharaditas)
- 6 g de sal (1 cucharadita)
- 3 g de comino molido (1/2 cucharadita)
- 3 g de cilantro molido (1/2 cucharadita)
- 2 g de pimienta negra (1/4 cucharadita)
- 2 g de bicarbonato sódico (1/4 cucharadita)
- 30 g de harina de garbanzo (3 cucharadas)
- Aceite para freír (cantidad suficiente)
Cómo hacer falafel casero paso a paso
- Remoja los garbanzos durante 12 horas en abundante agua fría. Este paso es esencial para obtener una masa firme y evitar que el falafel se deshaga al cocinarlo.
- Escurre bien los garbanzos y sécalos ligeramente con un paño. Colócalos en un procesador de alimentos junto con la cebolla, el ajo, el perejil y el cilantro. Tritura hasta obtener una textura granulada, nunca un puré.
- Añade la sal, el comino, el cilantro molido, la pimienta y el bicarbonato. Mezcla de nuevo unos segundos. Incorpora la harina de garbanzo y remueve hasta integrar.
- Deja reposar la mezcla en la nevera durante 30 minutos para que tome consistencia. Este reposo mejora la cohesión de la masa.
- Forma bolitas de unos 30 g cada una. Puedes aplanarlas ligeramente si prefieres que queden más crujientes.
- Calienta aceite a 180 °C (356 °F) y fríelos durante 3 o 4 minutos, hasta que estén dorados. Evita moverlos demasiado al principio para que no se rompan.
- Colócalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Si prefieres una versión más ligera, hornéalos a 200 °C (392 °F) durante 20 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Consejos para hacerlos perfectos
- Usa siempre garbanzos secos remojados, nunca cocidos.
- Si la masa queda demasiado húmeda, añade una cucharada extra de harina de garbanzo.
- Para una textura más aireada, incorpora el bicarbonato justo antes de formar las bolitas.
- En freidora de aire, cocina a 190 °C durante 12 minutos.
- En Thermomix, tritura los ingredientes 10 segundos a velocidad 6 y ajusta según textura.
- Para una versión más aromática, añade una pizca de cardamomo molido.
Cómo servir y disfrutar el falafel casero
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar garbanzos cocidos en lugar de garbanzos secos?
No es recomendable, ya que la masa quedaría demasiado húmeda y los falafel caseros tenderían a romperse. Los garbanzos secos remojados garantizan una textura firme. - ¿Cómo consigo una textura más crujiente?
Aplana ligeramente las bolitas antes de freírlas y asegúrate de que el aceite esté a 180 °C. También puedes añadir una cucharada extra de harina de garbanzo. - ¿Se puede preparar con antelación y almacenar?
Sí. Puedes guardar la masa cruda en la nevera 24 horas o congelar las bolitas formadas antes de freír. - ¿Es apto para personas con intolerancias o alergias?
Es una receta naturalmente sin gluten si usas harina de garbanzo. Para alergias a legumbres, no sería adecuado.
El falafel casero es una receta que combina tradición, sabor y equilibrio nutricional, perfecta para quienes disfrutan de la cocina saludable y llena de matices. Anímate a prepararlo, experimentar con las especias y compartir tus resultados. Tu cocina puede convertirse en un pequeño rincón de Oriente Medio lleno de aromas y creatividad.
