
Las croquetas de gambas son un clásico irresistible de la cocina española. Cremosas por dentro, doradas por fuera y con un sabor intenso a marisco, representan una de las tapas más queridas en bares, restaurantes y hogares. Aunque requieren un poco de mimo en la preparación, el resultado compensa con creces: unas croquetas caseras de textura suave, con trocitos de gamba en su interior y un aroma inconfundible que las convierte en un éxito en cualquier mesa.
Históricamente, las croquetas nacieron como un plato de aprovechamiento, pero hoy son una verdadera especialidad gastronómica. En Andalucía y en muchas zonas costeras del Mediterráneo, las croquetas de gambas son una joya marina. Se sirven tanto calientes como templadas, y su secreto reside en una bechamel bien trabajada, cremosa y sin grumos, que envuelve el gustoso sabor de las gambas. Con una buena mantequilla, leche entera y un sofrito aromático, conseguirás unas croquetas caseras de auténtico restaurante.
Se trata de un plato principal ligero, ideal como tapa o aperitivo. Pueden acompañarse con ensaladas, patatas fritas o una copa de vino blanco frío. Además, son una excelente opción para congelar, por lo que puedes preparar una buena cantidad y disfrutar de ellas en cualquier momento. Su textura cremosa y su sabor suave hacen que los niños también las disfruten, convirtiéndolas en una receta familiar imprescindible.
La gamba, ingrediente principal, es un producto del mar rico en proteínas de alta calidad, y cuenta con un bajo aporte de grasa. Su alto contenido en minerales como el yodo, el zinc y el fósforo la convierte en un alimento ideal para mantener el metabolismo activo y fortalecer el sistema inmunitario. Si la combinas con una bechamel hecha con leche fresca y mantequilla, las croquetas de gambas se convierten en un plato completo y equilibrado dentro de una alimentación saludable.
Ingredientes para 4 personas
- 250g de gambas peladas (frescas o congeladas)
- 500ml de leche entera (2 vasos)
- 60g de mantequilla (3 cdas)
- 60g de harina (3 cdas colmadas)
- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 1 huevo (para el rebozado)
- 100g de pan rallado (1 taza)
- Harina extra para rebozar (50 g)
- Aceite de oliva virgen extra para freír
- Sal y pimienta (al gusto)
- Nuez moscada (una pizca)
- Perejil fresco picado (opcional)
Cómo hacer croquetas de gambas paso a paso
- Preparar las gambas. Pela las gambas si son frescas, reservando las cáscaras y cabezas. Sofríelas con un poco de aceite durante 2 minutos hasta que cambien de color. Retira y trocéalas en trozos pequeños.
- Aromatizar la leche. En un cazo, añade la leche junto con las cáscaras y cabezas de las gambas. Calienta a fuego medio durante 10 minutos sin hervir para que la leche adquiera el sabor del marisco. Cuela y reserva la leche caliente.
- Hacer la bechamel. En una sartén grande, derrite la mantequilla y sofríe la cebolla y el ajo muy picados a fuego medio hasta que estén transparentes. Añade la harina y remueve constantemente durante un minuto.
- Poco a poco, incorpora la leche caliente sin dejar de batir con unas varillas para evitar grumos. Cocina a fuego medio hasta obtener una crema espesa y lisa. Añade sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
- Incorporar las gambas. Agrega las gambas troceadas a la bechamel y mezcla bien. Cocina unos minutos más hasta que la masa se desprenda con facilidad de las paredes de la sartén.
- Enfriar la mezcla. Vierte la masa en una fuente, cúbrela con film transparente en contacto y deja enfriar primero a temperatura ambiente y luego en el frigorífico al menos 4 horas (mejor si es de un día para otro).
- Formar las croquetas. Con ayuda de una cuchara, toma pequeñas porciones y dales forma. Pásalas por harina, luego por huevo batido y por último por pan rallado.
- Freír. Calienta aceite abundante a 180 °C (356 °F) y fríelas en tandas pequeñas hasta que estén doradas. Retira y deja escurrir sobre papel absorbente.
Consejos para hacerlas perfectas
- si prefieres un rebozado más ligero, pasa las croquetas dos veces por huevo y pan rallado en lugar de harina. Para una versión más saludable, hornéalas a 200 °C durante 15 minutos o usa freidora de aire a 190 °C durante 10 minutos.
- Usa leche entera y mantequilla de buena calidad: son la base de una bechamel cremosa.
- No te saltes el paso de aromatizar la leche, ahí reside el secreto del sabor auténtico.
- Añade un toque de ralladura de limón si quieres realzar el aroma del marisco.
- Si la masa queda líquida, deja reducir unos minutos más a fuego bajo.
- Cuanto más tiempo repose, más fácil será dar forma a las croquetas.
Cómo servir y disfrutar croquetas de gambas
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar gambas congeladas?
Sí, pero descongélalas completamente y sécalas con papel antes de añadirlas a la receta. - ¿Puedo sustituir la leche por bebida vegetal?
Puedes usar bebida de soja o avena para una versión ligera, aunque el resultado será menos cremoso. - ¿Se pueden congelar las croquetas?
Sí. Congélalas ya rebozadas en una bandeja y pásalas a una bolsa, así podrás freírlas sin descongelar. - ¿Cómo evitar que revienten al freír?
Asegúrate de que la masa esté bien fría y fríelas con el aceite a temperatura constante, sin sobrecargar la sartén.
Pocas recetas despiertan tanta admiración como unas buenas croquetas de gambas caseras. Su sabor delicado, su cremosidad interior y ese dorado crujiente las convierten en una joya del recetario español. Son el aperitivo perfecto para cualquier ocasión, el plato que siempre triunfa y una muestra inmejorable de que la sencillez bien ejecutada sigue siendo el auténtico lujo de la cocina.
