
Las albóndigas con salsa de tomate son uno de los grandes clásicos de la cocina española y una receta imprescindible cuando buscamos comida casera, sabrosa y reconfortante. Este plato, presente en hogares y bares de todo el país, ha pasado de generación en generación adaptándose a los ingredientes disponibles y a los gustos de cada familia, lo que explica la enorme variedad de versiones existentes hoy en día.
El origen de las albóndigas se remonta a la influencia árabe en la península ibérica, donde ya se elaboraban bolas de carne especiada. Con el tiempo, la cocina popular española las integró en salsas sencillas y contundentes, siendo la salsa de tomate una de las más representativas por su equilibrio entre acidez, dulzor y profundidad de sabor. Esta combinación convirtió a las albóndigas en un plato habitual tanto en menús diarios como en celebraciones familiares.
Estamos ante un plato principal completo, ideal como plato único si se acompaña de una guarnición sencilla como arroz o patatas. Su versatilidad permite servirlo en comidas informales, reuniones familiares o incluso como receta para preparar con antelación, ya que mejora de sabor tras el reposo. Además, es una opción muy práctica para cocinar en cantidad y conservar.
La carne picada, base de esta receta, aporta proteínas de alto valor biológico, hierro y vitaminas del grupo B, fundamentales para el sistema nervioso y la energía diaria. La mezcla de cerdo y ternera equilibra jugosidad y sabor, mientras que el tomate contribuye con licopeno, un antioxidante asociado a beneficios cardiovasculares. En esta versión, el uso de vermut rojo en lugar del vino blanco añade un matiz aromático más complejo, un truco cada vez más utilizado por cocineros profesionales para potenciar salsas tradicionales.
Ingredientes para 4 personas
- 500g de carne picada (50% cerdo 50% ternera o res)
- 400g de tomate frito casero
- 4 dientes de ajo
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 taza de caldo de carne
- perejil
- 1 huevo
- 100ml de leche
- 2 rebanadas de pan de molde
- pan rallado
- harina
- 1 cucharada de caramelo
- 1 vaso de vermut
- pimienta (al gusto)
- sal (al gusto)
Cómo hacer albóndigas con salsa de tomate paso a paso
- Pela y pica finamente los dientes de ajo. Reserva la mitad para la mezcla de carne y la otra mitad para el sofrito.
- Corta la cebolla en brunoise para que se integre bien en la salsa y aporte dulzor natural.
- Pica el perejil muy fino y resérvalo.
- Trocea el pan de molde, colócalo en un bol y cúbrelo con la leche. Déjalo reposar unos minutos hasta que esté bien empapado.
- En un bol amplio mezcla la carne picada, la mitad del ajo, el perejil, el huevo, sal y pimienta. Añade el pan bien escurrido y el pan rallado. Amasa hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente pegajosa.
- Forma las albóndigas con las manos, procurando que todas tengan un tamaño similar para una cocción uniforme.
- Pásalas ligeramente por harina, retirando el exceso para evitar una salsa demasiado espesa.
- Calienta abundante aceite de oliva en una olla amplia a fuego medio alto y dora las albóndigas hasta que estén selladas por fuera. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente.
- Reduce el fuego, añade el ajo restante en la misma olla y remueve durante unos segundos. Incorpora la cebolla con una pizca de sal y cocina a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que esté bien pochada.
- Añade una cucharada de harina, remueve y cocina un minuto para eliminar el sabor a crudo. Vierte el vermut y sube el fuego, dejando reducir unos 5 minutos hasta que evapore el alcohol.
- Incorpora de nuevo las albóndigas, añade el caldo de carne y el tomate frito. Tapa la olla y cocina a fuego bajo durante 25 minutos, alrededor de 90 °C, permitiendo que la salsa se ligue y las albóndigas se impregnen de sabor.
- Destapa, añade el caramelo líquido y cocina 5 minutos más para equilibrar la acidez del tomate. Ajusta de sal si es necesario y retira del fuego.
Consejos para hacerlas perfectas
- Para una textura más jugosa, evita amasar en exceso la carne. Un mezclado justo mantiene las albóndigas tiernas.
- El dorado previo es clave para aportar sabor y evitar que se deshagan durante la cocción.
- Si prefieres una salsa más fina, puedes triturarla antes de devolver las albóndigas a la olla.
- En olla exprés, reduce el tiempo de cocción a 10 minutos desde que sube la válvula.
- En Thermomix, el sofrito puede hacerse a 120 °C durante 10 minutos y la cocción final a velocidad cuchara.
- Para una versión más ligera, puedes hornear las albóndigas a 200 °C durante 15 minutos antes de incorporarlas a la salsa.
Cómo servir y disfrutar las albóndigas con salsa de tomate
- Sirve las albóndigas bien calientes, cubiertas con abundante salsa, en una fuente amplia para compartir.
- Como guarnición funcionan especialmente bien el arroz blanco o integral, el cuscús o unas patatas cocidas.
- Para un menú equilibrado, acompaña con una ensalada fresca, verduras al vapor o un puré de patatas suave.
- En cuanto al maridaje, un vino tinto joven, un blanco seco con buena acidez o incluso una cerveza ligera realzan el sabor del conjunto.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar solo carne de ternera o cerdo?
Sí, aunque la mezcla aporta más jugosidad. Con una sola carne el resultado será algo más seco, especialmente con ternera. - ¿Cómo consigo una salsa más espesa?
Reduce la salsa unos minutos más sin tapa o añade una pequeña cantidad de harina disuelta en caldo frío. - ¿Se pueden preparar con antelación?
Sí, es una receta ideal para preparar de un día para otro. El reposo mejora notablemente el sabor. - ¿Se pueden congelar?
Se congelan muy bien ya cocinadas, en recipientes herméticos, hasta 3 meses. - ¿Son aptas para intolerantes a la lactosa?
Puedes sustituir la leche por bebida vegetal sin azúcar y usar pan sin lactosa.
Estas albóndigas con salsa de tomate con vermut rojo reúnen tradición, sabor casero y una elaboración sencilla al alcance de cualquiera. Es una receta agradecida, nutritiva y perfecta para el día a día o para compartir en familia. Anímate a prepararlas, acompáñalas a tu gusto y disfruta de uno de los platos más emblemáticos de nuestra cocina. Comparte tu resultado y cuéntanos cómo las sirves en casa.
