
El pastel de tomate y queso es una receta casera tradicional que combina una base crujiente con un relleno cremoso y lleno de sabor. Esta elaboración, muy buscada como receta de pastel al horno de tomate, destaca por su sencillez, su versatilidad y su excelente resultado tanto para comidas diarias como para ocasiones especiales.
Este tipo de pastel salado tiene su origen en las quiches francesas, una técnica clásica de la cocina europea que con el tiempo se ha adaptado a la gastronomía mediterránea. La incorporación del tomate, ingrediente esencial en la dieta española, dio lugar a variantes como la tarta de tomate salada o el pastel salado de tomate y queso, hoy muy presentes en la cocina casera.
Puede servirse como plato principal ligero, entrante o incluso como plato único si se acompaña adecuadamente. La combinación de masa quebrada, huevos, nata y queso crea una textura equilibrada, mientras que el tomate aporta frescura, jugosidad y un contraste ácido muy agradable tras el horneado.
Desde el punto de vista nutricional, el tomate es rico en licopeno, un antioxidante natural relacionado con la salud cardiovascular, además de aportar vitaminas A y C. El huevo y el queso completan la receta con proteínas de alta calidad y calcio, haciendo de este pastel de tomate casero una opción sabrosa y completa dentro de una alimentación equilibrada.

Ingredientes pastel de 8 porciones
- masa quebrada
- 2 huevos talla M
- 200ml de nata o crema de leche
- 150g de tomates cherry
- 150g de queso emmenthal
- perejil fresco (opcional)
- crema de vinagre balsámico (opcional)
- pimienta molida (al gusto)
- sal (al gusto)
Cómo hacer pastel de tomate paso a paso
- Si la masa quebrada es casera, estírala con un rodillo hasta obtener un grosor uniforme. Si es comprada, colócala directamente en el molde. No es necesario engrasar el molde, ya que la masa contiene suficiente grasa. Ajusta bien la base y recorta el exceso de los bordes.
- Pincha la masa con un tenedor para evitar que se hinche durante el horneado. Precalienta el horno a 180 °C, equivalente a 356 °F, con calor inferior.
- Cubre la masa con papel de horno y añade legumbres secas para hacer peso. Hornea durante 15 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse ligeramente. Este paso es clave para lograr una base crujiente.
- Mientras tanto, bate los huevos con la nata, la sal y la pimienta hasta obtener una mezcla homogénea y sin grumos.
- Lava los tomates. Si utilizas tomates cherry, córtalos por la mitad. Si usas tomates grandes, córtalos en rodajas de aproximadamente 0,5 cm de grosor para que se cocinen de forma uniforme.
- Retira la base del horno y reparte el queso emmental rallado sobre la masa caliente. Este truco crea una barrera que evita que la masa se humedezca.
- Vierte la mezcla de huevos y nata de manera uniforme y coloca los tomates ordenadamente sobre la superficie.
- Hornea lo a 180°C durante 15 a 20 minutos, hasta que el relleno esté cuajado y la superficie ligeramente dorada.
- Deja reposar el pastel unos 10 minutos antes de desmoldar para que el relleno se asiente y el corte sea limpio.
Consejos para hacerla perfecta
- Elige tomates maduros pero firmes para evitar exceso de agua durante el horneado. El prehorneado de la base es imprescindible para conseguir una textura crujiente en esta receta de pastel salado de tomate. Colocar el queso antes del relleno líquido mejora la estructura del pastel y evita que la masa se reblandezca.
- Si buscas una versión más ligera, puedes utilizar nata con menor contenido graso o mezclarla con leche, manteniendo siempre las cantidades originales. En freidora de aire, utiliza un molde apto y reduce ligeramente el tiempo, controlando la cocción desde los primeros minutos.
Cómo servir y disfrutar el pastel de tomate y queso
- Presentación: Sírvelo templado o a temperatura ambiente, cortado en porciones limpias para que se aprecien bien las capas de la base crujiente y el relleno cremoso con el tomate visible en la superficie.
- Guarnición: Acompaña con arroz integral, cous cous o patatas cocidas si deseas convertir esta tarta de tomate salada en un plato único más completo y saciante.
- Acompañamiento: Las ensaladas frescas, las verduras al vapor o un puré de patatas suave combinan perfectamente con este pastel salado al horno, aportando equilibrio y ligereza al conjunto.
- Maridaje: Un vino blanco seco, agua con gas aromatizada con lima o una cerveza ligera realzan los sabores del tomate y el queso sin enmascararlos.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar otro tipo de queso en lugar de emmental?
Sí, puedes sustituirlo por quesos que fundan bien como mozzarella, gouda o edam, manteniendo la misma cantidad para no alterar la textura. - ¿Cómo evito que quede aguado?
Es fundamental prehornear la base, colocar el queso antes del relleno y usar tomates firmes, evitando los excesivamente maduros o acuosos. - ¿Se puede preparar con antelación?
Sí, se puede preparar con varias horas de antelación y conservar en el frigorífico. Se puede consumir frío o templado sin perder calidad. - ¿Es apto para personas con intolerancia al gluten?
Basta con utilizar una masa quebrada sin gluten, manteniendo el resto de ingredientes sin cambios.
Este pastel de tomate y queso es una receta fácil de integrar en el día a día, con ingredientes sencillos y un resultado que siempre funciona. Su preparación es accesible, no requiere técnicas complejas y permite disfrutar de un plato casero con una textura equilibrada y un sabor bien definido.
Además de ser versátil y adaptable a distintas ocasiones, este pastel salado de tomate aporta valor nutricional, combina bien con múltiples guarniciones y se puede preparar con antelación, lo que lo convierte en una opción muy práctica para organizar comidas sin complicaciones.
Incorporar este tipo de recetas al recetario habitual es una forma eficaz de aprovechar el tomate de temporada, cuidar la alimentación y seguir disfrutando de elaboraciones al horno con un resultado apetecible y bien presentado. Un plato que encaja tanto en comidas familiares como en menús más informales y que invita a repetir.
