
El pastel de patatas al horno con nata y queso es una receta casera sencilla y reconfortante que se ha convertido en una de las mejores alternativas a los pasteles salados tradicionales fritos. Desde la primera cucharada, este plato destaca por su textura cremosa, su gratinado irresistible y su facilidad de preparación, lo que lo hace ideal tanto para comidas familiares como para cenas rápidas entre semana.
Las recetas de pastel de patata tienen una fuerte presencia en la cocina europea, especialmente en países donde la patata ha sido históricamente un alimento básico. Con el paso del tiempo, estas elaboraciones evolucionaron hacia versiones al horno, más ligeras y equilibradas, manteniendo todo el sabor pero reduciendo el uso de grasas. Este pastel de patata y huevo al horno es un claro ejemplo de esa evolución culinaria.
Se trata de un plato principal completo, aunque también puede servirse como plato único acompañado de una ensalada fresca. Gracias a la combinación de patata, huevo, nata y queso, ofrece una estructura consistente, saciante y muy versátil, perfecta para compartir. Además, no requiere técnicas complejas, por lo que es una receta accesible incluso para quienes tienen poca experiencia en la cocina.
La patata, ingrediente protagonista, aporta hidratos de carbono complejos, potasio y vitamina C, siendo una excelente fuente de energía. Combinada con huevos, que aportan proteínas de alta calidad, y con lácteos como la nata y el queso, este pastel consigue un equilibrio nutricional interesante. Culturalmente, la patata es uno de los ingredientes más universales y queridos, presente en recetas tradicionales y modernas de todo el mundo, lo que refuerza el atractivo de este plato.
Ingredientes para 9 raciones
- 4 patatas (800g)
- 250ml de crema para batir
- Zumo de ½ limón
- 3 huevos
- Pimienta negra molida (al gusto)
- 1 cucharada de orégano
- Sal fina (al gusto)
- 1 cebolla morada
- Aceite de oliva
- 1 tomate
- ½ pimiento rojo
- 150g de queso rallado
- Perejil fresco picado
Cómo hacer pastel de patatas al horno paso a paso
- Pela las patatas y rállalas con un rallador grueso. Colócalas en un bol amplio, cúbrelas con agua fría y déjalas reposar durante 15 minutos para eliminar el exceso de almidón, lo que ayudará a lograr una textura más suave.
- Mientras tanto, prepara la mezcla base. En un bol, bate la nata junto con el zumo de limón, los huevos, la pimienta negra, el orégano y la sal hasta obtener una crema homogénea y ligeramente espesa.
- Escurre bien las patatas y presiónalas ligeramente para retirar el exceso de agua. Reserva.
- En una sartén amplia, añade un chorrito de aceite de oliva y cocina la cebolla morada cortada en brunoise a fuego medio durante unos 10 minutos, hasta que esté transparente y ligeramente caramelizada.
- Incorpora las patatas ralladas a la sartén y cocina a fuego medio alto durante unos 10 minutos más, removiendo con frecuencia para que se integren bien con la cebolla.
- Precalienta el horno a 180 °C, equivalente a 356 °F. Forra una bandeja o molde con papel de horno y vierte la mezcla de nata y huevo, extendiéndola de manera uniforme.
- Introduce el molde en el horno durante unos minutos hasta que la base empiece a cuajar ligeramente.
- Retira del horno y distribuye por encima la mezcla de patatas y cebolla de forma uniforme.
- Coloca el tomate cortado en rodajas sobre la base y reparte las tiras finas de pimiento rojo entre ellas.
- Espolvorea el queso rallado por toda la superficie y vuelve a introducir el pastel en el horno.
- Hornea durante 10 minutos más, o hasta que el queso esté completamente fundido y ligeramente dorado.
- Retira del horno, espolvorea perejil fresco picado y deja reposar unos minutos antes de cortar y servir.
Consejos para hacerlo perfecto
- Elegir patatas de carne firme ayuda a que el pastel mantenga su estructura sin deshacerse.
- El reposo previo de las patatas ralladas es clave para evitar una textura acuosa.
- Si deseas un gratinado más intenso, puedes subir la temperatura a 200 °C durante los últimos minutos.
- Para una versión más ligera, es posible sustituir parte de la nata por yogur natural sin alterar la textura final.
- Este pastel también puede adaptarse a horno con ventilador reduciendo la temperatura a 170 °C.
Cómo servir y disfrutar el pastel de patatas al horno
- Este pastel se sirve mejor templado o recién salido del horno, cortado en porciones generosas.
- Como guarnición, combina muy bien con ensaladas verdes, verduras al vapor o una ensalada de tomate fresco.
- Para un menú más completo, puede acompañarse de una crema ligera o un puré suave.
- En cuanto al maridaje, un vino blanco seco, agua con gas y limón o incluso una cerveza suave realzan el sabor del conjunto.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo preparar el pastel de patatas con antelación?
Sí, se puede preparar con varias horas de antelación y recalentar en el horno a 160 °C durante 10 minutos. - ¿Se puede congelar este pastel de patatas?
No es lo más recomendable, ya que la patata puede cambiar su textura al descongelarse. - ¿Puedo sustituir la nata por otro ingrediente?
Sí, el yogur griego es una buena alternativa si buscas una versión más ligera, manteniendo la cremosidad. - ¿Es apto para dietas vegetarianas?
Sí, esta receta es completamente vegetariana tal como está planteada.
Este pastel de patatas al horno con nata y queso es una receta práctica, sabrosa y perfecta para cualquier ocasión. Su preparación sencilla, su sabor casero y su textura cremosa lo convierten en un plato ideal para compartir y repetir. Anímate a prepararlo, disfrútalo en buena compañía y comparte tu experiencia para seguir inspirando nuevas ideas en la cocina.
