
La masa para empanadillas es una de las elaboraciones básicas más buscadas en cocina casera, y dominarla marca la diferencia entre una empanadilla correcta y una realmente crujiente, flexible y bien sellada. Preparar masa para empanadas en casa no solo es sencillo, sino que permite controlar los ingredientes, evitar conservantes y conseguir una textura muy superior a las obleas industriales.
Esta receta de masa de empanadillas tiene su origen en las preparaciones tradicionales de cocina doméstica, donde se elaboraban masas rápidas con ingredientes básicos como harina, agua y aceite. Durante generaciones, este tipo de masa ha sido la base de empanadillas fritas y horneadas en muchos hogares, especialmente como recurso práctico para comidas familiares, tapas y cenas improvisadas.
Estamos ante una receta de repostería salada básica, ideal como base para empanadillas caseras tanto dulces como saladas. Se trata de una masa neutra, sin levadura, pensada para funcionar bien en fritura y en horno, manteniendo una buena elasticidad durante el estirado y un sellado correcto al cerrarlas.
Desde el punto de vista gastronómico, la harina de trigo es el ingrediente principal de esta masa para empanadillas. Aporta estructura gracias al gluten, que se desarrolla durante el amasado y se relaja con el reposo. Este proceso es clave para lograr una masa manejable, fina y resistente, capaz de envolver rellenos jugosos sin romperse durante la cocción.
Una de las grandes ventajas de esta receta es su rapidez, ya que se prepara en apenas unos minutos, y su versatilidad, que permite adaptarla a diferentes rellenos y métodos de cocción. Además, al elaborarla en casa, se obtiene una masa más ligera y digestiva que muchas opciones comerciales.
Ingredientes para 16 unidades
- 150ml de agua (2/3 taza)
- 300g de harina de trigo (2 1/2 tazas)
- 30ml de aceite de girasol (2 cdas)
- 1/2 cda de sal
Cómo hacer masa para empanadillas paso a paso
- Calienta el agua en un cazo hasta que comience a hervir. Debe estar muy caliente, pero sin una ebullición excesiva, para no alterar la estructura de la harina.
- Tamiza los 300 g de harina de trigo en un bol amplio y añade la sal. Mezcla bien para que se distribuya de forma uniforme.
- Haz un hueco en el centro de la harina y vierte los 30 ml de aceite de girasol. Mezcla ligeramente con un tenedor hasta integrar.
- Vuelve a formar un hueco y añade el agua caliente poco a poco, removiendo con el tenedor hasta que la masa comience a compactarse.
- Pasa la masa a la encimera y amasa con las manos hasta obtener una masa para empanadillas lisa, elástica y que no se pegue. Este paso es clave para desarrollar el gluten correctamente.
- Forma una bola, cúbrela con papel film y deja reposar la masa entre 35 y 40 minutos a temperatura ambiente. El reposo facilita el estirado posterior y mejora la textura final.
Cómo dar forma y cerrar las empanadillas
- Una vez transcurrido el reposo, estira la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que quede fina y uniforme.
- Corta círculos del tamaño deseado utilizando un cortador redondo o un molde para empanadillas. Reúne los recortes, vuelve a estirarlos y repite el proceso.
- Coloca el relleno elegido en el centro de cada disco, evitando sobrecargarlo para que la empanadilla cierre correctamente.
- Humedece ligeramente los bordes con agua, dobla la masa formando una media luna y presiona bien los bordes con los dedos o con un tenedor para sellar.
Cómo cocinar empanadillas con esta masa
- Empanadillas fritas: Calienta abundante aceite en una sartén a temperatura media alta. Fríe las empanadillas en tandas hasta que estén doradas por ambos lados. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente.
- Empanadillas al horno: Precalienta el horno a 200 °C 392 °F con calor arriba y abajo. Coloca las empanadillas en una bandeja con papel de horno y hornea durante 15 a 20 minutos hasta que estén doradas y crujientes.
Consejos para hacerlas perfecta
- El agua debe estar muy caliente para facilitar la integración y mejorar la elasticidad de la masa.
- El amasado es fundamental para desarrollar el gluten y conseguir una masa resistente y flexible.
- El reposo no debe omitirse, ya que permite que la masa se relaje y se estire sin romperse.
- Estirar la masa fina y uniforme mejora el resultado tanto en fritura como en horno.
- Esta masa para empanadillas funciona bien con rellenos fríos antes de cocinarlas.
Cómo servir y disfrutar las empanadillas caseras
- Presentación: Sirve las empanadillas recién hechas en una fuente amplia para que mantengan su textura crujiente y se aprecie mejor el dorado de la masa.
- Guarnición: Acompáñalas con ensaladas frescas, arroz blanco o patatas cocidas, eligiendo la opción que mejor encaje con el relleno utilizado.
- Acompañamiento: Una salsa suave, una mayonesa casera o un dip ligero aportan un extra de sabor sin restar protagonismo a la masa ni al relleno.
- Maridaje: Un vino blanco seco, una cerveza ligera o agua con gas combinan especialmente bien con empanadillas saladas y ayudan a equilibrar el conjunto.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Esta masa sirve tanto para freír como para hornear?
Sí, esta masa está pensada para ambos métodos de cocción, manteniendo buena textura y sellado. - ¿Puedo prepararla con antelación?
Sí, una vez reposada, se puede conservar en el frigorífico bien envuelta durante unas horas antes de usarla. - ¿Se puede congelar esta masa para empanadillas?
Sí, se puede congelar envuelta en film. Para usarla, descongélala lentamente en el frigorífico y deja que recupere temperatura antes de estirarla. - ¿Por qué es importante el reposo de la masa?
El reposo permite que el gluten se relaje, facilitando el estirado y evitando que la masa se encoja o se rompa. - ¿Cómo consigo una masa más crujiente?
Estirar la masa fina y cocinarla con el aceite o el horno bien caliente es clave para lograr una textura crujiente.
