
Con esta receta de croquetas de jamón podrás lograr el equilibrio perfecto entre una textura crujiente por fuera y un interior sedoso y cremoso. Siguiendo las proporciones exactas, conseguirás una masa fácil de manejar, con el punto justo de sabor y la consistencia ideal para moldear. Esta versión casera, inspirada en la receta de Alberto Chicote pero con un toque más sencillo, es una base excelente para experimentar con otros ingredientes como pollo, setas, queso o pescado.
Aunque hoy las croquetas son uno de los emblemas de la cocina española, su origen es francés. El término proviene del verbo croquer, que significa “crujir”, y su primera referencia escrita se remonta al siglo XVII. Sin embargo, fue en España donde se transformaron en un icono popular, especialmente las croquetas de jamón, servidas como tapa o aperitivo en bares de todo el país. Estas croquetas se preparan con mimo y, al primer bocado, resumen todo lo que amamos de la cocina casera: sencillez, cremosidad y sabor auténtico.
Una buena croqueta empieza con una bechamel impecable. Esta receta te enseñará la proporción justa de mantequilla, harina, leche y nata, además de un equilibrio de condimentos que resalta el sabor del jamón sin dominarlo. También descubrirás pequeños trucos profesionales: cómo enfriar la masa correctamente, cómo mantener una fritura uniforme o cómo lograr una capa exterior crujiente que encierre el interior más cremoso.
El jamón, protagonista de la receta, aporta no solo sabor, sino también un interesante perfil nutricional. Es fuente natural de proteínas, hierro y vitaminas del grupo B. En la gastronomía española se ha convertido en un ingrediente de culto, capaz de elevar cualquier plato. Al incorporarlo a la bechamel, su aroma se funde con la leche y la mantequilla, dando lugar a una masa deliciosa y sedosa.
Ingredientes para 20 croquetas
- 45ml de aceite de oliva (3 cdas)
- 55g de mantequilla (2 cdas)
- 1 diente de ajo
- 165g de cebolla
- 100g de jamón serrano (en taquitos pequeños)
- 670ml de leche entera (2 y ½ vasos)
- 330ml de nata (1 y ½ vasos)
- 95g de harina (4 cdas colmadas)
- 1 cdta de pimienta negra molida
- 1 cdta de nuez moscada
- 1 cdta de sal (ajustar según jamón)
Para el rebozado:
- 2 huevos
- 50g de harina
- 100g de pan rallado
Cómo hacer croquetas de jamón paso a paso
- Preparar la base líquida. En un cazo, calienta la leche y la nata a fuego suave. Justo antes de hervir, retíralo del fuego y resérvalo caliente.
- Sofrito base. En una olla, calienta el aceite junto con la mantequilla hasta que esta se derrita. Añade el ajo picado y deja dorar ligeramente.
- Añadir la cebolla. Incorpora la cebolla picada muy fina y cocina 8–10 minutos hasta que esté transparente.
- Agregar el jamón. Añade los taquitos de jamón y sofríe unos minutos para que liberen su aroma.
- Incorporar la harina. Añádela de una sola vez y mezcla con la espátula de madera. Cocina 5–7 minutos a fuego suave para eliminar el sabor a crudo.
- Preparar la bechamel. Añade poco a poco la mezcla caliente de leche y nata, sin dejar de remover con unas varillas. Cocina a fuego medio durante 10 minutos hasta que espese y obtengas una masa cremosa que se despegue del fondo de la olla.
- Condimentar. Agrega la pimienta, la nuez moscada y la sal. Prueba y ajusta si es necesario.
- Enfriar la masa. Pasa la masa a una bandeja, cubre con film transparente en contacto para evitar costra y deja enfriar a temperatura ambiente. Luego refrigera al menos 6 horas o de un día para otro.
- Formar y rebozar. Toma porciones con una cuchara y dales forma. Reboza primero en harina, luego en huevo batido y finalmente en pan rallado.
- Freír. Calienta aceite abundante a 180 °C (356 °F) y fríe las croquetas en tandas pequeñas, girándolas hasta que estén doradas. Retira sobre papel absorbente.
Consejos para hacerlas perfectas
- si deseas que mantengan mejor su forma, colócalas en el congelador 30 minutos antes de freír.
- Deja reposar la masa unas 6 horas mínimo; idealmente toda la noche.
- Para hacer una bechamel perfecta y sin grumos, añade la leche caliente poco a poco mientras mezclas sin parar.
- Si quieres un toque de sabor extra, añade un poco de queso manchego rallado para potenciar la cremosidad.
- Fríe con aceite limpio a 180 °C; ni demasiado frío ni excesivamente caliente.
- Si no vas a freírlas enseguida, congélalas rebozadas y cocínalas directamente desde el congelador.
Cómo servir y disfrutar las croquetas de jamón
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Cuál es el secreto para que queden cremosas?
Cocina bien la harina antes de añadir los líquidos y usa leche caliente. Una bechamel bien trabajada lo es todo. - ¿Puedo usar jamón ibérico en lugar de serrano?
Sí, aportará un sabor más intenso y elegante, ideal para ocasiones especiales. - ¿Se pueden congelar antes de freírlas?
Sí. Colócalas sobre una bandeja separadas y, una vez congeladas, guárdalas en bolsas. Fríelas directamente sin descongelar. - ¿Cómo evitar que se abran al freír?
Asegúrate de que la masa esté muy fría y el aceite bien caliente antes de introducirlas. - ¿Puedo hacerlas en Thermomix?
Sí, prepara la bechamel en el robot y sigue los mismos tiempos de reposo y formado. El resultado es impecable.
Las croquetas de jamón son el símbolo de la cocina española: sencillas, sabrosas y capaces de alegrar cualquier ocasión. Con esta receta lograrás el equilibrio perfecto entre crujiente y cremoso, con el sabor clásico del jamón que tanto gusta. Dedica un poco de tiempo, sírvelas recién hechas y disfruta del placer de unas croquetas caseras que te transportarán al corazón de la tradición culinaria española.
