
Las croquetas de ibérico son una joya de la gastronomía española. Cremosas, intensas y con un aroma inconfundible, representan la fusión perfecta entre la sencillez del plato casero y la excelencia del producto gourmet. Hechas con jamón ibérico de buena calidad, estas croquetas despiertan todos los sentidos: el sabor profundo del jamón, la suavidad de la bechamel y el dorado crujiente del rebozado crean una experiencia pura de placer y tradición.
Su origen se encuentra en la cocina doméstica, donde se idearon para aprovechar restos de carnes o jamón curado. Sin embargo, el paso del tiempo y la popularización del jamón ibérico elevaron esta receta a otra categoría. Hoy, las croquetas de ibérico son presencia obligada en los bares de tapas y restaurantes de alta cocina, símbolo de la maestría española en transformar lo simple en sublime. Esta versión casera mantiene la esencia artesanal, pero con la intensidad característica del jamón ibérico.
Se trata de un plato versátil que puede servirse como tapa, entrante o segundo ligero. Las croquetas de jamón ibérico son ideales tanto en menús festivos como en comidas familiares. Aunque parezcan laboriosas, su elaboración es sencilla si se sigue el orden correcto: una buena bechamel, el reposo adecuado y una fritura cuidada garantizan el éxito.
El jamón ibérico, origen de esta receta, es una joya nutricional. Fuente natural de proteínas, hierro y grasas saludables, aporta un sabor umami intenso y una textura que se deshace en la boca. Su grasa infiltrada se funde en la bechamel, proporcionando cremosidad y un aroma que ninguna otra carne puede igualar. Por eso, estas croquetas son mucho más que un aperitivo: son un homenaje al mejor producto del cerdo ibérico y a la tradición culinaria española.
Ingredientes para 4 personas
- 100g de jamón ibérico
- 500ml de leche entera (2 vasos)
- 50g de mantequilla (2 cdas)
- 60 de harina (3 cdas colmadas)
- ½ cebolla pequeña
- 1 huevo (para el rebozado)
- 100g de pan rallado (1 taza)
- Harina para el rebozado (50 g)
- Aceite de oliva virgen extra para freír
- Nuez moscada (una pizca)
- Sal y pimienta al gusto
Cómo hacer croquetas de ibérico paso a paso
- Preparar la base. En una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente. Incorpora la harina y remueve constantemente durante un minuto para que se cocine sin quemarse.
- Hacer la bechamel. Vierte poco a poco la leche caliente sin dejar de batir con unas varillas hasta que la mezcla espese y no queden grumos. Añade sal con moderación (el jamón ya aporta bastante), pimienta y una pizca de nuez moscada.
- Añadir el jamón ibérico picado muy fino. Incorpora el jamón picado y cocina a fuego bajo durante 5 minutos, removiendo constantemente. Al final, la masa debe desprenderse del fondo de la sartén con facilidad.
- Enfriar la mezcla. Vierte la masa sobre una fuente, cubre con film transparente en contacto para evitar que forme costra y deja enfriar completamente. Luego refrigera al menos 4 horas, o toda la noche si es posible.
- Formar las croquetas. Con las manos o dos cucharas, da forma a las croquetas (de unos 30 g cada una).
- Rebozar. Pásalas primero por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado. Si quieres una capa más gruesa y crujiente, repite el paso del huevo y pan rallado.
- Freír. Calienta abundante aceite a 180 °C (356 °F). Fríe las croquetas en tandas pequeñas, girándolas hasta que estén doradas y crujientes. Escúrrelas sobre papel absorbente.
- Consejo del chef: para un toque gourmet, mezcla en la bechamel un poco de grasa fundida de jamón o sustituye un cuarto de la leche por caldo de jamón ibérico. Intensificará el sabor y el aroma de las croquetas.
Consejos para hacerlas perfectas
- Usa jamón ibérico de bellota o cebo de campo, finamente picado para que se integre bien.
- La leche debe estar caliente al añadirla para conseguir una textura homogénea.
- No dejes la bechamel demasiado líquida: al enfriar debe tener cuerpo para moldear fácilmente.
- Refrigera la masa antes de formar las croquetas, así mantendrán su forma al freír.
- Fríe con aceite limpio y caliente, sin sobrecargar la sartén para evitar que se abran.
Cómo servir y disfrutar croquetas de ibérico
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar sobras de jamón serrano en lugar de ibérico?
Sí, aunque el sabor será menos intenso. El jamón ibérico aporta una untuosidad especial gracias a su grasa infiltrada. - ¿Es necesario usar cebolla?
No, es opcional. Algunos prefieren añadirla para dar suavidad a la bechamel; otros prescinden de ella para resaltar el sabor del jamón. - ¿Puedo hacer la masa con antelación?
Sí, incluso mejora al reposar. Puedes guardar la mezcla en el frigorífico hasta 48 horas. - ¿Se pueden congelar las croquetas?
Sí, congélalas ya rebozadas y fríelas directamente sin descongelar para que mantengan su textura.
Las croquetas de ibérico son mucho más que una tapa: son un emblema del sabor español, una receta que combina la artesanía casera con la excelencia del producto ibérico. Cada bocado es pura suavidad, con el equilibrio justo entre la bechamel y el jamón. Prepáralas con mimo, sírvelas calientes y deja que su aroma y sabor conquisten a todos los que se sienten a tu mesa.
