
Las croquetas de bacalao son uno de esos clásicos de la cocina casera que nunca pasan de moda. Crujientes por fuera y suaves por dentro, representan la esencia de la gastronomía mediterránea: ingredientes sencillos, sabor auténtico y una textura reconfortante. Esta receta prescinde de la bechamel y utiliza patata como base, lo que la convierte en una versión más ligera y rápida de preparar sin perder ni un ápice de sabor.
Su origen se remonta a la tradición portuguesa y española, donde el bacalao en salazón ha sido protagonista de cientos de recetas desde hace siglos. Durante la Cuaresma y la Semana Santa, el bacalao se convertía en la proteína principal de muchas familias, y las croquetas eran una de las formas más prácticas y sabrosas de aprovechar sus restos. Hoy las croquetas de patata y bacalao se sirven tanto en tabernas tradicionales como en restaurantes gourmet, y siguen manteniendo ese encanto de cocina familiar que conquista a todos.
Este plato es ideal como aperitivo, segundo o incluso plato único acompañado de una buena ensalada. Lo mejor de esta receta es su versatilidad: puedes usar bacalao desalado o fresco, ajustar el punto de ajo y perejil al gusto, y acompañarlas con una salsa suave o incluso un alioli ligero. Son perfectas para cenas improvisadas o comidas en familia, ya que la mezcla se prepara en poco tiempo y se conserva muy bien.
El bacalao, ingrediente central de estas croquetas, destaca por su bajo contenido en grasa y su alto valor proteico. Es rico en omega-3, fósforo, selenio y vitaminas del grupo B, lo que lo convierte en una opción saludable y nutritiva. Combinado con la patata, fuente natural de carbohidratos y potasio, y con el toque aromático del ajo y el perejil, estas croquetas de bacalao logran un equilibrio perfecto entre sabor y ligereza.
Ingredientes 4 para personas
- 200g bacalao en salazón
- 500g patatas
- 2 dientes de ajo
- perejil
- 1 huevo
- harina
- aceite para freír
Cómo hacer croquetas de bacalao paso a paso
- esalar el bacalao. Si usas bacalao en salazón, comienza el día anterior. Colócalo en agua fría durante al menos 24 horas, cambiando el agua cada 8 horas. Una vez desalado, escúrrelo y reserva.
- Cocer las patatas. Lava, pela y corta las patatas en trozos pequeños para reducir el tiempo de cocción. Hiérvelas en una olla con agua y sal hasta que estén tiernas, entre 15 y 20 minutos. Escúrrelas y guarda el agua de cocción.
- Cocer el bacalao. En el mismo agua caliente donde se cocieron las patatas, introduce el bacalao, tapa la olla y deja reposar con el fuego apagado durante 10 minutos. Así se cocina con el calor residual y conserva su jugosidad.
- Preparar la masa. Mientras tanto, aplasta las patatas con un tenedor hasta formar un puré. Añade los ajos muy picados y el perejil. Mezcla bien hasta integrar.
- Incorporar el bacalao. Escurre, desmiga y, si prefieres, pica el bacalao con un procesador de alimentos para obtener una textura más uniforme. Agrégalo al puré junto con el huevo batido y mezcla hasta conseguir una masa compacta y uniforme.
- Formar las croquetas. Toma porciones de unos 30 g y dales forma cilíndrica o redondeada, según prefieras.
- Rebozar y freír. Pásalas por harina y fríelas en aceite caliente (180 °C o 356 °F) hasta que estén doradas. Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Consejos para unas croquetas de bacalao perfectas
- Si deseas un acabado más crujiente, puedes pasarlas también por pan rallado después de la harina. Para versión ligera, hornea las croquetas a 200 °C (392 °F) durante 15 minutos con un poco de aceite en spray.
- Usa bacalao de calidad. El desalado natural y el secado correcto marcarán la diferencia.
- Ajusta el punto de ajo. Un diente es suficiente si prefieres un sabor suave, pero puedes añadir más si te gusta potente.
- Deja reposar la masa. Refrigerarla 30 minutos antes de formar las croquetas facilita el rebozado y evita que se abran al freír.
- Aceite limpio y caliente. No frías demasiadas a la vez para mantener la temperatura ideal y conseguir un dorado uniforme.
- Acompañamiento. Sirve con mayonesa, alioli suave o una salsa ligera de yogur y limón.
Cómo servir y disfrutar croquetas de bacalao
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar bacalao fresco en lugar de salado?
Sí, aunque el sabor será más suave. Si usas bacalao fresco, añádelo directamente a la mezcla cocido o al vapor. - ¿Se pueden preparar con antelación?
Sí. Puedes dejar la mezcla lista y refrigerada hasta 24 horas antes de formar las croquetas o congelarlas ya preparadas. - ¿Cómo evitar que se rompan al freír?
Refrigéralas antes de freír y asegúrate de que el aceite esté bien caliente. Esto ayuda a sellar la superficie rápidamente. - ¿Puedo hornearlas?
Sí, con un poco de aceite de oliva por encima y horno a 200 °C, tendrás unas croquetas crujientes y menos grasas.
Pocas recetas reúnen tanta tradición y sabor como las croquetas de bacalao. Doradas, suaves y de perfume inconfundible, son un clásico que nunca falla en la mesa. Fáciles, económicas y con el encanto de lo casero, representan todo lo que hace grande a la cocina mediterránea. Prepáralas y disfruta del placer de un bocado que combina historia, sencillez y sabor en su máxima expresión.
