
Las albóndigas griegas son una deliciosa muestra de la riqueza culinaria del Mediterráneo oriental. Conocidas en Grecia como keftedes, estas pequeñas porciones de carne aderezada con hierbas aromáticas capturan el espíritu de una cocina que combina sencillez, equilibrio y frescura. Esta receta saludable de albóndigas fácil de preparar es perfecta para quienes desean recrear en casa los sabores auténticos del Egeo, acompañados de salsa de yogur o una ensalada al más puro estilo heleno.
El origen de las albóndigas griegas se remonta a siglos atrás, cuando la carne picada se mezclaba con pan, especias y hierbas frescas para aprovechar mejor los alimentos en las cocinas familiares. Con el tiempo, los keftedes se convirtieron en uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía griega, presentes tanto en tabernas tradicionales como en celebraciones familiares. Su versatilidad permite servirlas como aperitivo, plato principal o parte de un mezze variado junto con hummus, aceitunas, pan pita y tzatziki.
Este plato típico griego puede considerarse un segundo o plato principal, ideal para acompañar con guarniciones variadas como arroz basmati, patatas asadas o ensaladas frescas. A diferencia de otras albóndigas mediterráneas, las griegas destacan por su mezcla de sabores herbales —menta, orégano y perejil— y por su textura jugosa, gracias a la combinación de carne y pan humedecido. Su perfil aromático las hace únicas, al tiempo que la sencillez de su elaboración las convierte en una receta accesible para cualquier aficionado a la cocina casera.
El ingrediente principal es la carne picada, generalmente de cordero o ternera, rica en proteínas de alta calidad, hierro y vitamina B12. En la dieta mediterránea, el consumo moderado de carne roja, combinado con vegetales, aceite de oliva y hierbas frescas, forma parte de un equilibrio nutricional ideal. Las albóndigas griegas aportan energía sostenida, saciedad y una experiencia gustativa que evoca el sol helénico, el mar azul y el aroma de las especias.
Ingredientes para 4 personas
- 500 g de carne picada de cordero o ternera (2 tazas)
- 1 huevo grande
- 60 g de pan del día anterior (2 rebanadas) remojado en leche
- 1 cebolla pequeña rallada
- 2 dientes de ajo picados finamente
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 1 cucharada de menta fresca picada
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva virgen extra para freír (suficiente para cubrir la sartén)
- 1 limón (opcional, para servir)
Cómo hacer albóndigas griegas paso a paso
- Preparar la mezcla. En un bol grande, remoja el pan en un poco de leche hasta que se ablande y escúrrelo bien. Añade la carne picada, el huevo, el ajo, la cebolla y las hierbas frescas. Mezcla con las manos hasta lograr una masa homogénea. Salpimienta al gusto.
- Cubre el bol con film transparente y deja reposar la mezcla en el frigorífico durante 30 minutos. Este paso permite que los sabores se integren y las albóndigas mantengan mejor su forma al cocinarse.
- Forma albóndigas pequeñas, de unos 35 g cada una, y pásalas ligeramente por harina para lograr una superficie más dorada y crujiente.
- Calienta el aceite de oliva a unos 180 °C (356 °F) en una sartén amplia y fríe las albóndigas en tandas pequeñas durante 4–5 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas y cocidas por dentro.
- Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Consejos para hacerlas perfectas
- Para una versión más ligera, hornea las albóndigas a 200°C (392°F) durante 20 minutos, girándolas a mitad de cocción. También puedes cocinarlas en freidora de aire a 190°C durante 12 minutos para reducir grasas sin perder sabor.
- Usa pan rallado fresco o pan remojado en leche para mantener la textura jugosa.
- No trabajes demasiado la carne al mezclarla; así evitarás que las albóndigas queden duras.
- Si las haces al horno, pincélalas con un poco de aceite de oliva para conservar el brillo y evitar que se resequen.
- Añade un toque de comino si deseas un aroma más intenso y exótico, especialmente si las sirves con arroz.
- Acompáñalas siempre con una salsa fresca, como tzatziki (yogur griego, pepino y ajo), que potencia el contraste entre frío y caliente.
Cómo servir y disfrutar albóndigas griegas
- Presentación: Sirve los papillotes cerrados y deja que cada comensal los abra en la mesa para disfrutar del aroma.
- Guarnición: Arroz integral, cous cous o patatas cocidas.
- Acompañamiento: Ensaladas frescas, verduras al vapor o puré de patatas para un plato completo y saludable.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y lima, o una cerveza ligera que potencie los sabores del plato.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo usar carne de pollo o pavo en lugar de cordero?
Sí, aunque el sabor será más suave. Añade un poco de aceite de oliva extra para compensar la menor grasa y mantenerlas jugosas. - ¿Cómo consigo una textura más tierna?
El secreto está en el pan mojado en leche y en dejar reposar la mezcla antes de formar las albóndigas. - ¿Puedo preparar las albóndigas con antelación?
Sí, guárdalas cocinadas en el frigorífico hasta 3 días o congélalas hasta 1 mes. Recalienta lentamente en el horno o en sartén con una cucharada de agua. - ¿Son aptas para dietas sin gluten?
Sí, sustituyendo el pan por pan rallado sin gluten o copos de avena molidos.
Preparar albóndigas griegas en casa es un viaje directo a la esencia del Mediterráneo: aromas intensos, frescura y tradición. Este plato combina lo mejor de la cocina casera con el refinamiento de la gastronomía helena, ofreciendo un resultado equilibrado, saludable y profundamente reconfortante. Disfrútalas con buena compañía, comparte la receta y permite que el espíritu griego llene tu mesa de sabor y alegría.
