
Las patatas bravas son uno de los grandes iconos de la cocina española y una de las tapas más reconocibles tanto dentro como fuera de nuestro país. Este plato, sencillo en apariencia, combina patatas fritas de corte irregular con una salsa intensa a base de pimentón, convirtiéndose en una receta imprescindible en bares, tabernas y hogares.
Su origen no está exento de debate. Aunque muchos sitúan el nacimiento de esta preparación en Madrid, donde la salsa tradicional se elabora a partir de un roux con pimentón y caldo, en otras regiones como la Comunidad Valenciana o Cataluña es habitual encontrar versiones con tomate e incluso acompañadas de mayonesa. Esta diversidad refleja la evolución doméstica y regional de una receta que se ha adaptado al gusto local sin perder su esencia.
Desde el punto de vista gastronómico, se trata de una tapa o entrante caliente, perfecta para compartir y habitual en comidas informales, aperitivos o reuniones con amigos. Su éxito radica en el contraste entre una patata bien frita, tierna por dentro y crujiente por fuera, y una salsa con carácter, ligeramente picante y muy aromática.
La patata, ingrediente principal, aporta hidratos de carbono complejos que proporcionan energía sostenida, además de potasio y vitamina C. En cocina, su comportamiento depende del tipo y del corte: chascarla favorece una textura más rústica y una mejor absorción de la salsa. El uso del pimentón, tanto dulce como picante, no solo define el sabor, sino que conecta esta receta con la tradición culinaria española, donde este condimento tiene un papel protagonista desde hace siglos.
Ingredientes para 4 personas
- 800g de patatas para freir
- 30g de harina de trigo
- 60ml aceite de oliva
- 1 cucharada de pimentón dulce
- 1 cucharada de pimentón picante
- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo
- 200ml de caldo de carne
- sal al gusto
Cómo hacer patatas bravas paso a paso
- Pela las patatas y lávalas bajo el grifo para eliminar el exceso de almidón. Sécalas bien antes de cocinarlas para evitar salpicaduras.
- Chasca las patatas introduciendo la hoja del cuchillo uno o dos centímetros y girándola hasta arrancar el trozo. Este corte irregular mejora la textura final.
- Coloca las patatas en una olla amplia y cúbrelas con aceite frío. Cocina a fuego bajo durante unos 30 minutos, manteniendo una temperatura aproximada de 120°C(248ºF), para que se confiten lentamente.
- Pasado ese tiempo, sube el fuego a máximo, alrededor de 180°C(356ºF), y fríelas durante 10–15 minutos hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y escúrrelas sobre papel de cocina.
- Pica el ajo muy fino y reserva. Haz lo mismo con la cebolla, procurando que quede bien menuda para una salsa más fina.
- En un cazo, añade un chorrito de aceite de oliva y calienta a fuego medio. Incorpora el ajo y sofríelo durante un par de minutos sin que llegue a dorarse.
- Añade la cebolla y póchala hasta que esté transparente y blanda.
- Incorpora el pimentón dulce y el picante, remueve rápidamente y de inmediato añade la harina para evitar que el pimentón se queme. Cocina un par de minutos para tostarla ligeramente.
- Baja el fuego y añade el caldo caliente poco a poco, removiendo constantemente con varillas hasta obtener una salsa homogénea, ligada y ligeramente espesa.
- Retira del fuego y tritura la salsa hasta que quede lisa. Si lo deseas, pásala por un colador o chino para una textura más fina.
Consejos para hacerlas perfectas
- El confitado previo es clave para lograr un interior cremoso sin que la patata se dore en exceso.
- Utilizar el caldo caliente al añadirlo a la salsa evita grumos y facilita una textura uniforme.
- Si prefieres un picante más suave, ajusta la proporción de pimentón picante o sustitúyelo parcialmente por dulce sin alterar la base de la receta.
- Para una versión algo más ligera, puedes freír las patatas en dos tiempos en lugar de confitarlas, aunque el resultado será menos meloso por dentro.
Cómo servir y disfrutar las patatas bravas
- Presentación: sirve las patatas recién hechas en un plato amplio o fuente de barro, con la salsa caliente por encima para que se integre bien.
- Guarnición: no necesitan acompañamiento, pero pueden compartirse junto a otras tapas clásicas.
- Acompañamiento: una ensalada sencilla o unas verduras a la plancha equilibran el conjunto.
- Maridaje: encajan muy bien con una cerveza fría, un vino tinto joven o un blanco seco servido fresco.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Se puede hacer la salsa con antelación?
Sí, la salsa se puede preparar con uno o dos días de antelación y conservar en frío. Basta con calentarla suavemente antes de servir. - ¿Qué tipo de patata es mejor?
Las variedades harinosas o especiales para freír ofrecen mejores resultados, ya que quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro. - ¿La salsa lleva tomate en la receta tradicional?
Depende de la región. En Madrid es habitual una base sin tomate, mientras que en otras zonas se incorpora sin que deje de ser una versión válida. - ¿Se pueden congelar?
No es recomendable congelar las patatas ya fritas, pero la salsa sí admite congelación sin problemas.
Preparar esta receta de patatas bravas en casa es una forma sencilla de disfrutar de una de las tapas más emblemáticas de nuestra gastronomía. Con ingredientes básicos y una técnica bien aplicada, el resultado es sabroso, casero y perfecto para compartir en cualquier ocasión.

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