
Los mantecados caseros son uno de los dulces navideños más emblemáticos de la gastronomía española, y en esta receta aprenderás a prepararlos desde cero con un resultado tan delicioso que no volverás a comprarlos hechos. Este dulce, perfecto para quienes buscan cómo preparar estos dulces navideños tradicionales en casa de forma sencilla, combina tradición, sabor y una textura inconfundible que se deshace en la boca. Su elaboración es simple, pero requiere mimo y algunos trucos que marcan la diferencia.
El origen de los mantecados se remonta al siglo XVI en Andalucía, especialmente en Estepa, donde la abundancia de manteca de cerdo y cereales dio lugar a esta receta que pronto se convirtió en un símbolo navideño. Con el tiempo, los mantecados se extendieron por toda España, adoptando variaciones regionales y convirtiéndose en un imprescindible de las fiestas. Esta receta mantiene la esencia tradicional, sin frutos secos, sin huevo y sin impulsores, tal como se elaboraban antiguamente en los conventos andaluces.
Este dulce pertenece a la categoría de repostería tradicional y se caracteriza por su textura hojaldrada, su aroma cítrico y su sabor suave. Aunque existen muchas versiones, desde los mantecados de canela hasta los de limón o cacao, los mantecados caseros tradicionales destacan por su sencillez y por la pureza de sus ingredientes. Son ideales para acompañar un café, para regalar en Navidad o para disfrutar en familia durante las fiestas.
El ingrediente protagonista es la manteca de cerdo, responsable de la textura tierna y quebradiza que define a los mantecados. A nivel gastronómico, aporta jugosidad y un sabor característico que no puede sustituirse fácilmente. Desde un punto de vista nutricional, la manteca es una grasa natural que, consumida con moderación, ofrece saciedad y una estructura perfecta para masas hojaldradas. Su uso en la repostería española tiene un fuerte arraigo cultural, especialmente en recetas navideñas que buscan mantener viva la tradición.
Ingredientes para 35/40 unidades
- 600g de harina de trigo (4 tazas)
- 330g de manteca de cerdo (1 1/2 tazas)
- 100ml de vino blanco (1/3 taza)
- 80ml de zumo de naranja (1/3 taza)
- 30g de azúcar (2 cucharadas)
- Ralladura de 1 naranja
- 1 pizca de sal
- 150 g de azúcar glas (1 taza)
Cómo hacer mantecados caseros paso a paso
- Coloca la manteca de cerdo en un bol y remuévela con varillas o una espátula hasta que esté cremosa. Este paso es clave para obtener una masa suave y manejable.
- Añade el zumo de naranja y mezcla hasta integrar. Incorpora el vino blanco y continúa removiendo.
- Agrega la ralladura de naranja, evitando la parte blanca para que no amargue. Mezcla hasta obtener una crema homogénea.
- Añade la pizca de sal y los 30 g de azúcar. Remueve de nuevo para que todos los ingredientes se integren correctamente.
- Incorpora la harina poco a poco. Primero mezcla con una cuchara y, cuando la masa lo permita, amasa con las manos hasta que quede lisa y no se pegue.
- Envuelve la masa en papel film y deja reposar en la nevera durante 1 hora. Este reposo facilita el estirado y mejora la textura final.
- Espolvorea la mesa con harina y estira la masa con un rodillo formando un rectángulo.
- Para lograr el interior hojaldrado, realiza pliegues: dobla el lado derecho hacia el centro y luego el izquierdo hacia el centro. Estira de nuevo y repite este proceso al menos 5 veces.
- Estira la masa hasta un grosor de 1,5 a 2 cm. Corta los mantecados con un cortador redondo.
- Coloca los mantecados sobre una bandeja forrada con papel vegetal.
- Hornea a 180 °C (356 °F) durante 35 minutos, vigilando que no se doren en exceso.
- Deja templar y espolvorea abundantemente con azúcar glas.
Consejos para hacerlos perfectos
- Utiliza manteca de cerdo de buena calidad para asegurar una textura suave y un sabor auténtico.
- Respeta el tiempo de reposo en frío para evitar que la masa se rompa al estirarla.
- Si quieres un acabado más dorado, puedes hornearlos 2 minutos adicionales, pero sin pasarte para que no pierdan ternura.
- Para freidora de aire, hornéalos a 160 °C durante 12-15 minutos.
- Para Thermomix, mezcla la manteca con líquidos 1 min velocidad 3 y luego añade la harina 30 s velocidad espiga.
- Si deseas una versión más aromática, añade canela, limón o anís a la masa.
Cómo servir y disfrutar mantecados caseros en Navidad
- Presentación: Sirve los mantecados en una bandeja festiva o en pequeños papillotes de papel de seda cerrados, para que cada comensal los abra en la mesa y disfrute del aroma cítrico y mantecoso al instante.
- Acompañamiento: Combínalos con otras elaboraciones navideñas como turrón, roscón de Reyes, polvorones o galletas especiadas para crear una mesa dulce variada y equilibrada.
- Momento de consumo: Son ideales para acompañar el café de sobremesa, una merienda navideña o como detalle dulce para invitados.
- Maridaje: Funcionan muy bien con bebidas suaves como vino blanco dulce, cava, chocolate caliente, infusiones aromáticas o agua con gas y un toque de cítricos, que realzan su sabor sin opacarlo.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo sustituir la manteca de cerdo por mantequilla?
No es recomendable, ya que la mantequilla cambia la textura y el sabor. La manteca es esencial para lograr el hojaldrado característico. - ¿Cómo consigo que queden más hojaldrados?
Repite los pliegues al menos 5 veces y respeta el reposo en frío. - ¿Se pueden preparar con antelación?
Sí, se conservan perfectamente hasta 3 semanas en un recipiente hermético. - ¿Son aptos para personas con alergia a los frutos secos?
Sí, esta receta no contiene frutos secos, aunque siempre conviene revisar los ingredientes del azúcar y la harina. - ¿Puedo congelar la masa?
Sí, puedes congelarla hasta 3 meses bien envuelta. Descongela en la nevera antes de usar.
Ahora que conoces todos los secretos para preparar mantecados caseros tradicionales, anímate a hacerlos en casa y llenar tu cocina del aroma más navideño. Comparte la receta con tu comunidad, deja tus dudas o variaciones en los comentarios y disfruta de un dulce que combina tradición, sabor y una elaboración sencilla. Prepararlos tú misma no solo es más económico, sino también una forma preciosa de mantener viva la magia de la Navidad.
