
La ensalada de escarola y pera es una receta fresca, equilibrada y muy representativa de la cocina mediterránea, ideal para quienes buscan un plato saludable sin renunciar al sabor. Desde el primer bocado, esta ensalada combina el punto ligeramente amargo de la escarola con la dulzura natural de la pera, creando un contraste que resulta ligero y muy agradable al paladar.
Este tipo de ensaladas tiene una larga tradición en la gastronomía española, especialmente en los meses de otoño e invierno, cuando la escarola está en su mejor momento y las peras alcanzan su punto óptimo de maduración. En muchas casas se ha preparado como entrante o acompañamiento en comidas familiares, aprovechando ingredientes sencillos y de temporada.
La ensalada de peras y escarola se puede considerar un entrante o un primer plato, aunque también funciona perfectamente como guarnición para carnes o pescados. Su versatilidad la convierte en una opción habitual tanto en menús diarios como en ocasiones especiales, donde se busca un plato elegante pero fácil de preparar.
Desde el punto de vista nutricional, la escarola es rica en fibra, vitaminas A y C, y compuestos antioxidantes que favorecen la digestión. La pera aporta hidratación, fibra soluble y un dulzor natural que equilibra el conjunto, mientras que el jamón y el queso añaden proteínas y un toque salado muy atractivo. El resultado es una receta saludable, saciante y bien estructurada, perfecta para una alimentación equilibrada.
Ingredientes para 4 personas
- 1 escarola fresca
- 1 pera del Rincón de Soto
- 50g de jamón Serrano
- 30g de nueces peladas
- 50g de queso Parmesano
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Cómo hacer ensalada de escarola y peras paso a paso
- Lava bien la escarola hoja por hoja y sécala cuidadosamente. Córtala en trozos medianos y colócala en una fuente amplia o en el plato donde vayas a servir la ensalada.
- Pela la pera y córtala en dados pequeños, procurando que los trozos sean regulares para una mejor presentación y reparto del sabor.
- Añade a la escarola las nueces peladas, la pera troceada, el queso y el jamón por encima de la ensalada.
- Justo antes de servir, aliña con aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal, mezclando suavemente para no romper los ingredientes.
Consejos para hacerla perfecta
- Utiliza escarola fresca y crujiente, evitando las hojas exteriores más duras si son excesivamente amargas.
- Elige peras maduras pero firmes para que mantengan su textura al mezclarse con el resto de ingredientes.
- Elegir un buen jamón es clave para aportar el contraste de sabores perfecto.
- Aliña siempre en el último momento para mantener la frescura y evitar que la escarola se ablande.
- Si prefieres una versión más suave, puedes añadir unas gotas de vinagre suave o reducir ligeramente la cantidad de escarola.
Cómo servir y disfrutar la ensalada de escarola y peras
- Presentación: Sirve la ensalada recién montada en una fuente amplia para que se aprecien bien los contrastes de color y textura.
- Guarnición: Ideal como acompañamiento de carnes blancas, pescados al horno o platos de cuchara suaves.
- Acompañamiento: Pan rústico o pan integral ligeramente tostado para completar el plato.
- Maridaje: Vino blanco seco, agua con gas y una rodaja de limón, o una cerveza suave que no opaque los sabores.
Preguntas frecuentes sobre esta receta
- ¿Puedo preparar la ensalada de escarola y peras con antelación?
Puedes lavar y cortar los ingredientes con antelación, pero es recomendable montar y aliñar la ensalada justo antes de servir para conservar su textura. - ¿Se puede sustituir la pera por otra fruta?
Sí, aunque la pera es ideal por su dulzor suave, también puedes usar manzana, siempre manteniendo un corte pequeño y regular. - ¿Cómo evitar que la escarola resulte demasiado amarga?
Retira las hojas más verdes y combina bien con la pera para equilibrar el sabor de forma natural. - ¿Es una receta apta para dietas saludables?
Sí, es una receta ligera, rica en fibra y con grasas saludables procedentes del aceite de oliva y las nueces.
La ensalada de escarola y pera es una muestra perfecta de cómo ingredientes sencillos pueden dar lugar a un plato equilibrado, sabroso y visualmente atractivo. Su preparación rápida, su perfil nutricional y su versatilidad la convierten en una opción ideal para el día a día o para sorprender en la mesa con una receta fresca, saludable y bien posicionada dentro de la cocina mediterránea.
